Archivo | noviembre, 2015

El Día Internacional de las Putas

25 Nov

Mi abuela Aurelia me ha hecho el cuento de por qué las mujeres tenemos siempre el culo frío. Al parecer cuando Noé, su familia, todos los animales y su arca se encontraban en medio del Diluvio Universal al arca se le abrió una vía de agua y, para impedir que se hundiera, su mujer y su nuera pusieron el culo contra la madera para tapar el agujero. Mi abuela suele acompañar este último momento con el gesto de apoyar sus posaderas contra la pared para ilustrarme el relato.

Hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer y oigo a no sé qué europarlamentaria terminar su discurso diciendo que debemos estar orgullosas de ser mujeres. El presidente del Gobierno español dice que queda mucho por hacer en el objetivo de alcanzar la total igualdad entre hombres y mujeres, aunque se han logrado avances.

La verdad es que sí se ha avanzado bastante si tenemos en cuenta que hasta no hace muchos años las mujeres no podíamos votar; no nos estaba permitido abrir una cuenta bancaria sin el consentimiento de nuestro padre o marido; no podíamos divorciarnos ni decidir si queríamos ser madres o no; los asesinatos de mujeres a manos de sus parejas se consideraban crímenes pasionales y hasta se justificaba el que el marido pudiera forzar a la mujer a tener relaciones sexuales dentro del matrimonio.

Sin embargo cuando me paro a pensar un rato en el papel que juega la mujer en la sociedad de hoy me pregunto si no estaremos dando pasos atrás. Independientemente del número de ministras del Gobierno, de las listas paritarias, de que haya mujeres entre los veinte primeros puestos de las grandes fortunas de España, ¿qué mensajes nos están dando sobre cómo tenemos que ser?

No es que tengamos que ser superwomen. Tenemos que ser Dios. Señoras en la casa y en la calle, pero putas en la cama. Ejecutivas agresivas, pero dulces novias, esposas y madres. Andar todo el día en tacones, pero tener unos pies suaves y sin juanetes. Ir a una cena sin preocuparnos de lo que comemos, pero no podemos tener sobrepeso. Ser capaces de tener un debate con un hombre, pero no podemos machacarlo porque perderemos nuestra feminidad. Reaccionar de forma contundente, pero sin parecer una histérica. Mostrar el lado humano, pero sin resultar blanda. Hablar sin tapujos, pero sin ser ordinaria.

¿De verdad se ha avanzado tanto? Exigimos la igualdad para las mujeres en los países árabes condenando la ablación y creyendo que el velo o el burka son maneras de discriminación. ¿Qué hay de la mutilación que sufrimos las mujeres en Occidente? La de ser una mujer de anuncio y no la que realmente somos ¿Qué hay de los burkas que llevamos?  El que nos impone la publicidad. El de los mensajes que nos dicen qué talla tenemos que llevar, cómo debemos vestir, qué vida social tener y cómo comportarnos con los amigos, los vecinos, con la familia, con los jefes, con la pareja y hasta con el perro.

Si un hombre llora en público lo alabamos porque no tiene miedo a mostrar su sensibilidad. Si lo hace una mujer es una llorona. Si un hombre alcanza un puesto de dirección es por sus méritos. En el caso de una mujer porque se habrá tirado al jefe. Si un hombre ayuda con las tareas de casa es un marido ejemplar. Si lo hace una mujer sólo cumple con su obligación. Si un hombre se acuesta con la primera que ha conocido esta noche, !qué macho¡ Pero si lo hace una mujer, !qué puta¡. Qué puta cuando le pone los cuernos a su pareja, aunque ella no pueda entrar por la puerta de cornuda. Qué puta cuando se va de su casa y abandona a su marido e hijos aunque esté siempre llena de cardenales. Qué puta cuando se acaba de divorciar y ya anda con otro. Qué puta que se está tirando al jefe. Qué puta cuando folla por gusto y qué puta cuando folla porque es puta.

No sé hace cuántos años dice la Biblia que ocurrió lo del arca de Noé. Más de 2011 años, seguro. Y yo tengo la sensación de que, desde muchos miles de años más, las mujeres hemos estado siempre poniendo el culo.

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