Capítulo 3. Retratos.

11 Abr

Viene de la entrada anterior

La inspectora Cristina Ramírez se sobresaltó con el ruido que hizo la carpeta al aterrizar sobre su mesa. Levantó la mirada y vio a su compañero Javier que le hizo un gesto con la cabeza instándola a que echara un vistazo a lo que había dentro.

Sin muchas ganas ni curiosidad cogió la cartulina azul entre las manos y sacó lo que había dentro, una veintena de fotografías tamaño 15×20 que recogían los detalles de un sádico crimen.

Se detuvo en la primera en la que podía verse una habitación llena de espejos con una amplia cama en la que yacía una joven atada de pies y manos, amordazada y con el vientre abierto en canal.

-¿Quién es? -preguntó.

-Es una prostituta del club La Gata, ya hemos estado allí antes.

-Sí, lo recuerdo.

-La chica no era de aquí y no hemos podido localizar a su familia. Según nos ha dicho la…encargada del local, vivía sola y no recuerdan verla con alguna amiga. Al parecer tampoco las otras chicas del club saben mucho de ella.

La inspectora Ramírez se sintió molesta. –Pero, ¿sabemos quién es?

-Sí, su verdadero nombre era Natalia Figueras Ramos. En su trabajo la conocían por Verónica. Treinta años. Nacida en Asturias. El último domicilio del que hay constancia es en Alcalá de Henares.

Volvió a las fotografías. La siguiente recogía el detalle de sus brazos atados con lazos de raso azul.

-Al parecer arrancó las tiras de los zapatos que llevaba puestos la víctima y los utilizó para maniatarla de pies y manos.

-Ya veo. ¿Por qué crees que la dejó abierta de piernas? ¿la violó?

Javier dudó un momento.

-La verdad es que el informe del forense no estará hasta dentro de un par de días, pero toda apunta a que no llegó a consumarse un acto sexual con o sin consentimiento.

Cristina continuó pasando imágenes. El asesino había utilizado las propias bragas de Natalia para amordazarla. Murió con los ojos abiertos, desorbitados, perdidos en alguno de los reflejos que le devolvían los espejos o quizás clavados en la cara de su torturador que le dedicó unas últimas palabras antes de terminar de matarla. Su cabello pelirrojo se veía aplastado y empegostado por el lado superior izquierdo del cráneo. La siguiente foto mostraba el detalle de la herida que tenía en la cabeza.

Javier se adelantó a su pregunta y le dijo que no se había encontrado el objeto con el que fue golpeada y que los forenses tampoco podían decir, hasta las conclusiones finales en unos cuantos días, si este fue el golpe que la mató ni con qué fue hecho.

Con la siguiente instantánea Cristina sintió una punzada en el estómago.

-Dios, ¿qué le hizo en los pies?

-Aparte de arrancarle una a una las uñas, la despellejó. Como si le hubiese quitado los calcetines, le arrancó la piel de media canilla para abajo.

-Y además le abrió la barriga en canal, ¿estamos ante un fetichista o ante un nuevo Jack el Destripador?

Carmen fue informada de que en una primera inspección del cadáver el forense había dicho que no faltaba ningún órgano. Tampoco se observaban signos de resistencia, de que hubiese habido una lucha, un intento de escape, por lo que era posible que la víctima hubiese sido sedada, aunque esto sólo podían corroborarlo los análisis. La hora de la muerte no se había producido muchas horas antes de que la encontraran.

-La…encargada del club subió a ver por qué no le abría la puerta a un nuevo cliente que Verónica tenía que atender y se la encontró tal como has visto en las fotos. Ayer, entre las dieciséis y las dieciocho.

-Un momento -pensó la inspectora mirando el reloj-, son las siete de la tarde y ¿me dices que murió ayer un par de horas antes? ¿Cómo es que no ha salido nada en la prensa sobre un crimen en el centro de la ciudad?

-Verás- comenzó a explicar Javier en tono dubitativo-, al parecer, tras el aviso de la encargada a la policía, los siguientes en enterarse del asesinato fueron el alcalde y la presidenta de la comunidad…

-¿Y qué tienen que ver con esto?

-Pues, ejem…supongo que sabes que pasado mañana vienen los del comité de evaluación para la organización de las olimpiadas…

-¿Y…?

-Pues que un crimen de estas características en todos los medios de comunicación del reino sería un desastre para nuestras aspiraciones así que se ha pedido a la prensa que mantengan el asesinato en secreto hasta que los del comité se marchen.

Volvió a mirar la foto de Verónica con los ojos desorbitados y perdidos y sintió una profunda pena porque la vida de aquella pobre chica no valía ni una mísera esquela en alguno de los periódicos que se vendían en aquella ciudad. Pensó en si tendría familia, en si alguien la echaría de menos, en cómo fue su infancia y por qué se convirtió en prostituta en un club de mala muerte.

El ruido del teléfono sacó a Cristina de sus pensamientos.

-Inspectora Ramírez- contestó.

-Buenos días, soy Pedro Marcilla, del departamento de estudios fisionómicos, acabo de enviarle un correo electrónico, por favor compruebe que lo ha recibido.

La inspectora refrescó la bandeja de entrada de su correo. Allí estaba. Provenía de la dirección pmarcilla@pn-def.es. Sin asunto. Un documento adjunto.

-Abra el archivo, por favor.

-¿Qué es? -preguntó impaciente en lo que se terminaba de descargar.

-El retrato robot del asesino.

Continuará

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6 comentarios to “Capítulo 3. Retratos.”

  1. Nayrobi 12 abril, 2011 a 4:51 #

    ¿cómo la autora no va a tener insomnio con estas truculencias en las mientes… que me encantan? 😉

    • yaizalvarez 12 abril, 2011 a 21:01 #

      Gracias, guapa. Me encanta que te encante. Ahora, también te agradecería que me corrigieras cosillas, sí, de esas que tú odias (gramática, palabras mal empleadas, etc) y también sugerencias en cuanto al ritmo, estilo, etc. Los halagos se agradecen siempre pero sólo las críticas me ayudan a crecer.
      ¿Qué tal las actividades?
      Un beso enorme.

  2. enfadysesilu 12 abril, 2011 a 22:19 #

    Sin embargo, me ha parecido demasiado ràpido el salto. No hubiese estado mal ser más descriptivo en la parte del asesinato y dejar el contraste escabroso entre el erotismo y el crimen perverso que luego se detalla en el despacho de la comisaría… Supongo que iremos descubriendo los nuevos miedos de la mujer actual, con respecto a este tipo de asesinatos, a través de la inspectora ( que sospecho que de alguna manera está vinculada con la prostituta).

    Por otra parte, el alcalde me sugiere estar involucrado en la trama al estilo de David Lynch, porque no puede ser que tenga un papel indiferente en todo esto… (en “I saw the Devil” el asesino en serie tenia un amigo que se comía a las víctimas mantenidas en cámaras frigoríficas… “la carne humana engancha”)….. y creo que a Verónica le falta alguna parte de su cuerpo (exacto, la piel) o de sus órganos… tendremos que esperar un par de días o de capítulos para la autopsia…

    • yaizalvarez 13 abril, 2011 a 22:40 #

      Creo que ya ha quedado contestado en el facebook. Pero te agradezco que utilices el propio blog para dejarme tus comentarios. Vuelvo a reiterarte las gracias por molestarte en leerlo y en dedicarle tu tiempo. Un beso.

  3. JJ 12 abril, 2011 a 22:24 #

    Está claro Yaiza que para la novela negra tienes aptitudes… Solo hay que escribir, escribir y corregir, y corregir otra vez, pero siempre escribir… Bs

    • yaizalvarez 13 abril, 2011 a 22:42 #

      Muchas gracias, JJ. La verdad es que esto es un experimento que por lo pronto va resultando y que espero que tenga un final satisfactorio para ustedes, así lo será para mi también. Gracias por entretenerte en estos relatos. Un beso.

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