Cupido viaja en guagua

15 Mar

Son estudiantes de la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Las Palmas de Gran Canaria, lo sé porque además de subirse en la parada de los hospitales van con esas carpetonas grandes en las que llevan las láminas que deben entregar a los profesores.

Ella no debe tener más de diecisiete años. Pelo castaño, liso pero con volumen, ojos marrones, delgada, no muy alta y con problemas de acné típicos de la edad pero nada del otro mundo. Suele vestir con vaqueros y camisetas ceñidas, pañuelos al cuello y zapatillas de deporte.

Él es alto y delgado, se encorva creo que en parte por su timidez. Pelo oscuro tirando a rizado que ya necesita un corte. Su cara no es nada del otro mundo pero tiene una mirada limpia, simpática. Va siempre de negro aunque no le pregunten el porqué.

Por casualidad suelen sentarse cerca de mi.

La primera conversación que les escuché giraba sobre profesores y asignaturas. Si éste me gusta más que aquella, si el otro da más caña, que el de dibujo se ha pasado con el trabajo…

Llegamos al Polígono de Arinaga y la guagua coge la salida de la autopista.

-¿Tú no vives en Arinaga?- le pregunta él.

-Sí, pero es que mi hermana trabaja en Vecindario y me recoge allí para irnos juntas a casa, así yo no tengo que coger la cero uno que es un tostón.

-¡Buah! Esa guagua es para morirse, hace todas las paradas desde Las Palmas hasta Mogán.

En el Cruce de Sardina la chica se baja y él se queda mirándola por la ventana. Ella le corresponde con una sonrisa. Sí, esa sonrisa tonta que todos nos imaginamos.

La segunda conversación fue sobre punteos de guitarra y grupos de música heavy. Yo esperaba escuchar alguno de los de mis tiempos: Metallica, Megadeth, Guns N’ Roses,…Pero no me enteré de qué grupos del carajo mencionaron. Lo que no se me escapó es que ella se encargó de dejarle claro que le encantaba que supiera tocar todas esas canciones en su guitarra eléctrica. Y él se ofreció a darle un pase especial para ver uno de los ensayos de su grupo. (Este tipo de cosas sí que no han cambiado tanto desde mis tiempos).

No sé si ella llegó a ir a esos ensayos. Si él toca tan bien como dijo, ni si su grupo tiene futuro o no. Lo que no dejó de asombrarme es que después de perderles la pista durante una semana, me los volví a encontrar en mi querida cero-ocho. Ya no hablaban ni de profesores, ni de música, ni de si saliste el sábado o si viste Gran Hermano anoche. Estaban sentados juntos, muy juntos y su conversación eran susurros acompañados de sonoros besos y morreos en toda regla. Creo que en algún momento oí sonar la campanilla de la chica ante las embestidas de la lengua de él, una lengua de diecisiete años inexperta y llena de deseo, ¡menuda combinación!

¡Vaya!-me dije -No sabía que Cupido utilizase el transporte público también.

Sonreí ante aquella joven y recién creada pareja que no hacían el más mínimo esfuerzo por ocultar sus ganas. Y miré a mi alrededor porque nunca se sabe si Cupido puede estar sentado cerca.

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2 comentarios to “Cupido viaja en guagua”

  1. Nayrobi 16 marzo, 2011 a 21:57 #

    es que dentro de la palabra Amor que vela ese diosito niño despistado entra también el respeto a la naturaleza, y para eso, siempre transporte público!
    me gusta tu mirada que hace especiales las cosas más cotidianas… abrazo y a seguir!
    PD: porfi, Dafne, cuelga en facebook enlaces o avisos a tus nuevas entrada, para enterarnos a time

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