Archivo | enero, 2008

Hasta siempre Pino de Pilancones

31 Ene
Hoy la jornada de trabajo ha terminado con una noticia muy triste, el Pino de Pilancones, tocado en su base por una hoguera encendida por unos inconscientes y por el monstruoso incendio que arrasó Gran Canaria en agosto del año pasado, cayó.
Recuerdo que el día que conocí el Pino de Pilancones me rendí ante su majestuosa presencia, ante su veteranía. La caminata fue dura desde la presa de Ayagaures hasta su misma base, era un día caluroso y además no conocía bien el camino. Pero cuando llegué hasta sus pies y le vi la enorme herida en su tronco, sentí una enorme pena y a la vez un enorme respeto porque aquella abertura en su base, de unas dimensiones considerables, hacían increíble que todavía siguiera en pie. Por la herida abierta corrían hilos de resina que al llegar al borde caían en gotas, el Pino de Pilancones lloraba por el daño que le había hecho la ignorancia del hombre y seguro que después de sufrir el incendio del pasado verano dejó de llorar y pasó a gritar auxilio.
 
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